Observatorio jurídico interuniversitario de ciencia ciudadana sobre la adaptación al cambio climático y la protección del medio ambiente marino

Código: CIAPOS/2023/181


Monitorizar y analizar la evolución de las normativas nacionales e internacionales relativas al cambio climático y la protección del medio ambiente marino.

Fomentar la ciencia ciudadana jurídica, incentivando la participación activa de la sociedad en la construcción y vigilancia de políticas medioambientales.

Impulsar la colaboración interuniversitaria para compartir conocimientos, recursos y experiencias en la defensa del entorno marino.

– Proponer recomendaciones jurídicas y políticas basadas en la evidencia y la participación plural.


¿Qué hacemos?

– Desarrollamos estudios jurídicos sobre la adaptación y mitigación del cambio climático en el entorno marino.

– Organizamos seminarios, talleres y eventos abiertos para difundir información clave y capacitar a la ciudadanía.

– Facilitamos plataformas de participación para que cualquier persona pueda reportar, analizar y debatir casos relevantes.

– Publicamos informes, boletines y materiales didácticos para apoyar la educación ambiental y jurídica.


Visita a la localidad valenciana de Anna, para conocer de mano de productores locales, los efectos adversos de la sequía en los olivos

Fotografías realizadas por la IP del proyecto. Entrevista realizada en febrero de 2025.

Durante la visita a Anna, localidad del interior valenciano, en febrero de 2025 para conocer los efectos de la sequía en los olivos, los productores locales compartieron no solo su preocupación por la escasez de agua, sino también por cómo las condiciones ambientales de los últimos meses han agravado el estrés de los cultivos.

Cuestiones relativas a la calidad del aire:
Entre febrero y junio de 2025, la calidad del aire en la zona de Anna se ha mantenido dentro del rango habitual para áreas rurales, sin episodios significativos de contaminación por ozono o partículas finas. Sin embargo, la escasez de precipitaciones y el aumento de temperaturas han favorecido la acumulación de polvo en suspensión, especialmente en los meses de abril y mayo, generando una atmósfera más seca y, en ocasiones, polvorienta tras labores agrícolas o días ventosos.

Cuestiones relativas a la humedad relativa:
El invierno de 2024 dio inicio con valores de humedad relativa bajos para la época, situándose en torno al 45-55% en febrero y descendiendo por debajo del 40% en abril y mayo, según registros de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET). Esta baja humedad, inusual para el periodo primaveral, incrementó la evaporación del escaso agua en el suelo y acentuó el estrés hídrico de los olivos.

Cuestiones relativas a la temperatura:
Las temperaturas se comportaron notablemente por encima de la media histórica. En febrero, los termómetros oscilaron entre 10ºC y 19ºC, con algún episodio puntual de máximas cercanas a 22ºC. De marzo a junio, la tendencia fue claramente cálida, registrándose valores entre 4 y 6ºC por encima del promedio para la comarca: en mayo y junio se alcanzaron máximas cercanas a 37ºC durante varios días, acortando el periodo de floración y favoreciendo la caída prematura del fruto.

Estas condiciones ambientales han multiplicado el impacto negativo de la sequía sobre los olivares de Anna, tal y como evidenciaron los productores durante la visita y en los informes locales.

El Observatorio está trabajando en propuestas ecosociales viables para paliar las deficiencias del estrés hídrico en los cultivos.